<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://anlomaro.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>NARANJAS DE LA CHINA</title><description>Las tribulaciones de un ingeniero espa&#xF1;ol en China</description><link>https://anlomaro.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>EL RISUE&#xD1;O "KAMIKAZE"</title><link>https://anlomaro.blogia.com/2009/091401-el-risueno-kamikaze-.php</link><guid isPermaLink="true">https://anlomaro.blogia.com/2009/091401-el-risueno-kamikaze-.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">El risue&ntilde;o &ldquo;kamikaze&rdquo; abre la puerta y, esbozando su habitual sonrisa de oreja a oreja, se para, me mira y saluda &ldquo;&iexcl;nihao!&rdquo; (&iexcl;hola!). &ldquo;&iexcl;Nihao!&rdquo; le respondo yo, apartando la vista de la pantalla de mi ordenador y alzando el brazo en alto. Ritual cumplido. Como todos los d&iacute;as al acercarse la hora de salir del trabajo.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">El risue&ntilde;o &ldquo;kamikaze&rdquo; es el taxista que nos recoge diariamente para llevarnos de vuelta desde la empresa hasta Shanghai. Nadie le ha pedido que lo haga, pero desde el primer d&iacute;a que lleg&oacute; en respuesta a un aviso por tel&eacute;fono, no ha fallado en esta auto-asignada responsabilidad diaria. Bueno, en realidad no es diaria, sino d&iacute;a s&iacute;, d&iacute;a no. Alterna el servicio con otro colega taxista. Los d&iacute;as que no viene, acude su compa&ntilde;ero. La explicaci&oacute;n de esta alternancia se basa en los intensivos turnos de trabajo que hace estos conductores.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">No es extra&ntilde;o que algunos taxistas en Shanghai hagan turnos de hasta 20 horas seguidas. Es una forma de rentabilizar el coche al m&aacute;ximo, que as&iacute; no para pr&aacute;cticamente m&aacute;s que en la gasolinera o en el taller (y aqu&iacute;, normalmente, cuando ya no queda otro remedio).</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">&ldquo;Trabaja como un animal, duerme como una planta&rdquo; suele decirse de los taxistas aqu&iacute;. Yo a&ntilde;adir&iacute;a: &ldquo;y conduce como Mad Max &ldquo;. Estos conductores no se arredran ante nada. El tama&ntilde;o y la potencia de sus coches no son obst&aacute;culos para medirse en adelantamientos a otros veh&iacute;culos mejores o, simplemente m&aacute;s grandes (pongamos por caso, camiones portacontenedores: cerca de 20 metros de largo con una enorme caja de metal como carga).</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">El taxi chino es como un mosquito impaciente e impertinente. Busca el hueco en el adelantamiento, o simplemente lo crea mediante bocinazos y r&aacute;fagas luminosas, o, de manera m&aacute;s expeditiva, metiendo en morro entre otros dos coches para forzarles a que dejen espacio. As&iacute;, tal cual, con un par, por que &eacute;l lo vale.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">En el caso del risue&ntilde;o &ldquo;kamikaze&rdquo; esto se cumple al pie de la letra. Pr&aacute;ctica una conducci&oacute;n, temeraria, inquieta, nerviosa. No sabe quedarse quieto en un carril, aunque no necesite adelantar. La mera presencia de otro veh&iacute;culo en las inmediaciones es considerada una provocaci&oacute;n, que se resuelve mediante el preceptivo adelantamiento, bajo el lema: &ldquo;pista, que voy&rdquo;.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">La tranquilidad y paciencia tao&iacute;stas no son aplicables a esta actividad. El tr&aacute;fico no es un r&iacute;o en qu&eacute; dejarse llevar, sino una especie de pista de carreras donde poner a prueba los reflejos y los reda&ntilde;os del conductor. Y la tranquilidad y nervios de sus pasajeros.</span></p>]]></description><pubDate>Mon, 14 Sep 2009 16:36:00 +0000</pubDate></item><item><title>UNA SIESTECITA</title><link>https://anlomaro.blogia.com/2009/080901-una-siestecita.php</link><guid isPermaLink="true">https://anlomaro.blogia.com/2009/080901-una-siestecita.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">&iquest;Qui&eacute;n no ha afirmado en alguna ocasi&oacute;n que &ldquo;cualquier sitio es bueno para echar una cabezadita&rdquo;? Los chinos han llevado esta expresi&oacute;n a un extremo tal, que puede considerarse que su capacidad de echarse un sue&ntilde;ecito en cualquier momento o posici&oacute;n se debe a un condicionamiento gen&eacute;tico.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Un paseo por cualquier ciudad china da fe de esta realidad. Es frecuente encontrarse en una tienda a la dependienta doblada sobre el mostrador, la cabeza escondida entre los brazos. El motorista, roncando imposiblemente tumbado sobre el asiento y el manillar de su moto aparcada en la acera. El recadero despatarrado en la caja de su triciclo-carretilla en el bochorno de un mediod&iacute;a de julio.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Basta pasar por delante de un restaurante a media tarde para contemplar a trav&eacute;s de los cristales a las camareras &ldquo;desvanecidas&rdquo; sobre las mesas. Incluso en el metro, la gente aprovecha para su cabezadita, sea sentada o de pie. Es habitual ver parejas recostadas, recogidas sobre si mismas, compartiendo, tal vez, no s&oacute;lo unos momentos de descanso, sino tambi&eacute;n de contacto, de sentirse el uno al otro en una intimidad inconcebible en el apretado empaquetamiento humano del vag&oacute;n de metro. Hasta la polic&iacute;a se concede un respiro, aunque sean tres agentes pl&aacute;cidamente dormidos en el interior de un coche patrulla.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Duerme el anciano encogido en su hamaca a la puerta de su tienda y duerme el chiquillo, desmadejado en los brazos de su madre. El obrero en su momento de descanso o simplemente cuando nadie le manda qu&eacute; hacer.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">La imagen de fren&eacute;tica laboriosidad que se suele atribuir a los chinos se estrella contra esta realidad. &iquest;Es el chino en realidad de natural perezoso? &iquest;O es que tambi&eacute;n duerme &ldquo;laboriosamente&rdquo;?</span></p>]]></description><pubDate>Sun, 09 Aug 2009 13:14:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL SE&#xD1;OR DE LOS LADRILLOS</title><link>https://anlomaro.blogia.com/2009/072101-el-senor-de-los-ladrillos.php</link><guid isPermaLink="true">https://anlomaro.blogia.com/2009/072101-el-senor-de-los-ladrillos.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Aviso para desilusi&oacute;n de los fans de Tolkien: esto no es una parodia de &ldquo;El Se&ntilde;or de los Anillos&rdquo;. Tampoco es la historia de ning&uacute;n magnate chino del negocio inmobiliario.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">El diario &ldquo;Shanghai Daily&rdquo; publicaba hace unos d&iacute;as la noticia de un maestro jubilado que hab&iacute;a iniciado una campa&ntilde;a contra los conductores desaprensivos que se saltaban los sem&aacute;foros en rojo. Hasta aqu&iacute; todo parece un episodio sin mucha enjundia, aunque de un civismo digno de loa. Pero sucede que la campa&ntilde;a consiste en arrojar ladrillos a los veh&iacute;culos infractores.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Este se&ntilde;or hab&iacute;a reclamado y conseguido la instalaci&oacute;n de un sem&aacute;foro en un cruce d&oacute;nde hab&iacute;a sido atropellada una anciana meses antes. El nuevo sem&aacute;foro funcionaba perfectamente. Sus luces verdes y rojas se encend&iacute;an en la secuencia y momentos requeridos. Lo que no se encend&iacute;a debidamente era el respeto de los conductores a tales se&ntilde;ales. Los coches no paraban cuando el sem&aacute;foro estaba en rojo. Ni siquiera reduc&iacute;an la velocidad para dar tiempo a los peatones que estuvieran cruzando o a punto de cruzar.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">El maestro jubilado decidi&oacute; entonces reclamar la atenci&oacute;n p&uacute;blica sobre el problema. Ignoro si recurri&oacute; a su antigua experiencia docente, o a alg&uacute;n proverbio chino equivalente a nuestro &ldquo;la letra con sangre entra&rdquo;. El hecho es que, provisto de ladrillos, se apost&oacute; en el cruce y comenz&oacute; a lanzar sus proyectiles a todo veh&iacute;culo que hac&iacute;a caso omiso a la luz roja.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Es un hecho: Los chinos conducen muy mal. No siguen la se&ntilde;alizaci&oacute;n ni las normas de tr&aacute;fico, a menos que un polic&iacute;a est&eacute; a la vista. No respetan sem&aacute;foros, ni pasos de cebra, ni prohibiciones de giros. No tienen ning&uacute;n reparo en parar en medio del tr&aacute;fico para girar 180&ordm; y cambiar de sentido. Si tienen prisa, invaden los carriles para bicicleta (a menudo aislados de la calzada por vallas met&aacute;licas) a gran velocidad. Amablemente, asustan, quiero decir, amenazan, perd&oacute;n, avisan, a bocinazo limpio de su presencia a los ciclistas que &ldquo;entorpecen&rdquo; su ruta. </span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Los peatones tampoco se caracterizan por su prudencia o respeto a las normas. Aunque haya un asistente de tr&aacute;fico, cuyo &uacute;nico poder coacci&oacute;n es un silbato y no la autoridad de un agente de polic&iacute;a, es habitual ver al chino o china de turno lanz&aacute;ndose a pecho descubierto en medio del tr&aacute;fico para cruzar la calle cu&aacute;ndo y por d&oacute;nde le parezca. Y lo har&aacute; con la tranquila seguridad o la completa ignorancia (qui&eacute;n sabe realmente qu&eacute;) respecto del riesgo que supone. Todo esto tiene lugar sin ni siquiera un mal gesto, ni de conductores, ni de peatones, ni de agresores, ni de agredidos.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Por lo dicho, pues, llama mucho la atenci&oacute;n el col&eacute;rico gesto de este ciudadano. Su contundente respuesta ante la ausencia de respeto por unas normas que tratan de ordenar el comportamiento de conductores y peatones, as&iacute; como protegerles.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">&iquest;No nos olvidamos nada? &iquest;No echamos a faltar nada en la historia de este justiciero? La pol&eacute;mica se ha centrado en la imprudencia de sus v&iacute;ctimas, no en el hecho de los ladrillazos en si mismos. Hasta el momento no consta menci&oacute;n sobre los posibles da&ntilde;os personales o materiales que la punter&iacute;a del anciano haya ocasionado (el art&iacute;culo informaba de que en un solo d&iacute;a acert&oacute; a 30 coches). Tampoco consta denuncia alguna contra el digno jubilado. S&iacute; consta que ha recibido un gran apoyo de los &ldquo;netizens&rdquo; (net-citizens) o internautas. Esto &uacute;ltimo, la expresi&oacute;n de opiniones sobre todo tipo de temas por medio de la red, comienza a ser un elemento muy interesante en la sociedad china, por m&aacute;s que la censura sea un obst&aacute;culo importante en el uso de Internet a este lado de la Gran Muralla. As&iacute; que ya hay excusa para dedicarles unas l&iacute;neas otro d&iacute;a.</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 21 Jul 2009 17:25:00 +0000</pubDate></item><item><title>UNA DE BANCOS (y II)</title><link>https://anlomaro.blogia.com/2009/070501-una-de-bancos-y-ii-.php</link><guid isPermaLink="true">https://anlomaro.blogia.com/2009/070501-una-de-bancos-y-ii-.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 6pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Seguimos donde lo dejamos en la &uacute;ltima entrada del blog. Esperando el turno en un banco chino y observando a la clientela.</span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 6pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Est&aacute; el &ldquo;digno hombre de negocios&rdquo;, con sus pantalones subidos hasta las axilas y portando un bolso de mano (lo que se ven&iacute;a en llamar &ldquo;mariconera&rdquo;, vamos), del cual saca o al cual introduce abultados fajos de billetes de 100 yuanes. Billetes que habr&aacute;n de pasar por una de las omnipresentes m&aacute;quinas de contar billetes en alg&uacute;n momento, a un lado o a otro de la mampara de seguridad. Este tipo de maquinitas las hay en casi todo tipo de establecimientos y se llegan a utilizar hasta para contar &iexcl;un solo billete!</span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 6pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Est&aacute; el occidental grande como un armario y acompa&ntilde;ado por una minichina. Lo de &ldquo;mini&rdquo; no es peyorativo, es la impresi&oacute;n que da la comparaci&oacute;n de tama&ntilde;os entre ambos, que hace que la muchacha parezca una miniatura. Ella ser&aacute; la que lleve la voz cantante en la gesti&oacute;n, l&oacute;gicamente, por su dominio del idioma y de las costumbres y usos bancarios chinos. De vez en cuando, traducir&aacute; piadosamente al occidental. Aunque debe reconocerse que, en realidad, el personal de ventanilla en los bancos (al menos en grandes ciudades) se defiende bastante bien en ingl&eacute;s.</span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 6pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Est&aacute; el anciano o anciana, de aparente extrema edad, que avanza con pasitos lentos y cortos hacia la ventanilla. Los gestos implicados en la operaci&oacute;n (manejar el dinero, sacar una tarjeta o la cartilla de ahorros, pulsar contrase&ntilde;as, cumplimentar los formularios) tambi&eacute;n son lentos y cortos.</span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 6pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Est&aacute; la &ldquo;fashion victim&rdquo;. Chica china joven, estilosa ella, delgada, melena larga, piernas largas (normalmente una minifalda o shorts muy cortos permiten verificar esta caracter&iacute;stica anat&oacute;mica), tacones altos, gafas oscuras muy grandes, bolso de marca colgado del antebrazo, este &uacute;ltimo alzado verticalmente sosteniendo la cartera, documentos o elementos precisos para la operaci&oacute;n.</span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 6pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Est&aacute; el que acude al banco en pijama. Pero esto no deja de ser una consecuencia de la costumbre existente en Shanghai de ir a comprar o incluso pasear en pijama cuando viene el buen tiempo. No obstante, choca encontrarse semejantes personajes en una sucursal situada justo en una zona donde se concentran varios hoteles y tiendas de marca de lo m&aacute;s exclusivo de la ciudad.</span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 6pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Est&aacute; el se&ntilde;or o se&ntilde;ora de mediana edad (nada m&aacute;s de particular en cuanto a su aspecto) que se enzarza en agria discusi&oacute;n con el personal del banco. Esto en si, no resulta muy peculiar. En realidad tampoco es una discusi&oacute;n, puesto que el empleado suele limitarse a concentrar la mirada en la pantalla de su ordenador y a manosear papeles. Es decir, pr&aacute;cticamente ninguna reacci&oacute;n a lo que sucede al otro lado de la mampara de seguridad. El cliente, mientras tanto, proseguir&aacute; con su protesta, que m&aacute;s de enfado, y desconociendo lo que dice, da la impresi&oacute;n de ser de ofensa, por el aire de &ldquo;firme indignaci&oacute;n&rdquo; (como podr&iacute;a decirse&nbsp;usando la ret&oacute;rica con que a veces gustan de expresarse los chinos) que parece revestir su c&oacute;lera. De otra manera: d&oacute;nde un espa&ntilde;ol se &ldquo;cabrea&rdquo; (con todo lo que comporta de gestos, menciones a familiares pr&oacute;ximos de la otra parte, valoraciones sobre la verdadera profesi&oacute;n de los empleados de banco, alusiones nost&aacute;lgicas a dictadores fallecidos, e incluso amenazas), un chino se &ldquo;indigna&rdquo;.</span></p><p class="MsoBodyText" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 6pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Se pueden encontrar algunos de los anteriores clientes entrando en cualquier sucursal bancaria china. Principalmente en grandes ciudades. Seguramente, en poblaciones m&aacute;s peque&ntilde;as o en el entorno rural, pueden hallarse otros tipos igual de interesantes o m&aacute;s. El tama&ntilde;o de China y sus peculiares costumbres, combinados con actividades y procedimientos como los bancarios, comerciales y burocr&aacute;ticos, producen situaciones, personajes y comportamientos de lo m&aacute;s&nbsp;interesante y entretenido para el observador.</span></p>]]></description><pubDate>Sun, 05 Jul 2009 14:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>UNA DE BANCOS (I)</title><link>https://anlomaro.blogia.com/2009/062201-una-de-bancos-i-.php</link><guid isPermaLink="true">https://anlomaro.blogia.com/2009/062201-una-de-bancos-i-.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-family: "><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">Cuando se habla de conocer un pa&iacute;s, normalmente se piensa en las diferencias culturales que marcan costumbres, formas de vestir, de expresarse, etc. Algo como muy sociol&oacute;gico, antropol&oacute;gico o, incluso, folkl&oacute;rico (el&iacute;jase el t&eacute;rmino que proceda o se prefiera). Pero puede ser tan interesante o m&aacute;s el experimentar como cambian situaciones tan prosaicas como la de ir a un banco.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">En China el sistema bancario tiene sus peculiaridades. Los principales bancos est&aacute;n controlados por el estado, sea tanto desde el gobierno central como desde los gobiernos provinciales. Este es el dato t&eacute;cnico. Vayamos al dato costumbrista, que es m&aacute;s entretenido.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">En primer lugar, un banco chino es un lugar al que ir a pasar un rato, que puede ser m&aacute;s o menos largo, pero nunca corto. Normalmente habr&aacute; gente esperando ser atendida. Por tanto hay que hacer cola, como en los nuestros. Pero no hay por qu&eacute; hacerla de pie. Las sucursales suelen estar generosamente dotadas de asientos para hacer m&aacute;s c&oacute;moda la m&aacute;s que probable larga espera. As&iacute; que llegas y te sientas esperando tu turno. Tu turno, porque previamente habr&aacute;s tomado un ticket de una m&aacute;quina expendedora. Como ejemplo de lo barata que puede ser la mano de obra o, tal vez como deferencia a los clientes, puede haber una persona aparcada al lado de la m&aacute;quina para indicarte (amablemente se&ntilde;alando con el dedo, o menos amablemente con un gru&ntilde;ido) que debes pulsar un bot&oacute;n para obtener tu papelito. Tambi&eacute;n puede no haber nadie o te puede orientar en el tr&aacute;mite uno de los guardias de seguridad que patrullan la sucursal y que, al mismo tiempo, ejercen de conserjes (ya entrar&eacute; en esto m&aacute;s adelante). Tienes ya tu papel y tu asiento (no suele haber problema en esto &uacute;ltimo, no es el metro). Ahora s&oacute;lo queda un largo rato de espera.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">El tiempo transcurre mientras se manosea el papelito con el n&uacute;mero, vigilando las pantallas que informan del n&uacute;mero de turno y la ventanilla donde se atiende, y desesperando de la lentitud con que avanza el servicio. Se intuye desde la ignorancia del paciente espectador que, o los procedimientos bancarios chinos son muy complicados, o que los clientes chinos realizan operaciones sumamente complejas, a tenor del tiempo que cada uno de ellos ocupa la ventanilla. No parece haber familiaridad en el trato, ni excesiva conversaci&oacute;n entre personal y clientes. Sin embargo, toda gesti&oacute;n se eterniza en una sucesi&oacute;n de intercambio de papeles por la ventanilla, pulsaci&oacute;n de c&oacute;digos en unas peque&ntilde;as consolas al efecto, firmas, y sellos, sobre todo sellos, por parte del personal del banco. Cada formulario es estampado por varios sellos, que el empleado selecciona con profesional rapidez de una bien dotada bater&iacute;a de los mismos que descansa sobre su mesa. A esto hay que a&ntilde;adir la posible necesidad de fotocopiar alg&uacute;n documento o identificaci&oacute;n personal. Entonces se llama a unos de los guardas de seguridad que recogen los papeles y se los llevan a fotocopiar. Tambi&eacute;n puede proceder la asistencia de uno de los supervisores que se pasean por detr&aacute;s de sus empleados, arriba y abajo con las manos a la espalda. Cuando se supone que la operaci&oacute;n demandada por el cliente requiere alguna autorizaci&oacute;n especial, all&aacute; van blandiendo su sello particular o una tarjeta que pasan por un lector junto al ordenador.</span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;">As&iacute; pasa el rato. Una forma de distraerse, al menos en las primeras visitas a una sucursal y hasta que se agota la novedad, <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>es observar a los otros clientes. Y me refiero a los clientes chinos. Pero esto queda para una segunda parte.</span></p></span></p>]]></description><pubDate>Mon, 22 Jun 2009 15:47:00 +0000</pubDate></item><item><title>USO &#xBF;Y ABUSO? DE LA BICICLETA</title><link>https://anlomaro.blogia.com/2008/111101-uso-y-abuso-de-la-bicicleta.php</link><guid isPermaLink="true">https://anlomaro.blogia.com/2008/111101-uso-y-abuso-de-la-bicicleta.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 18pt; text-align: justify;"><span style="font-family: "><span style="font-family: times new roman,times;">Hace a&ntilde;os la imagen t&oacute;pica de las calles chinas era una escena plagada de bicicletas. Aunque todav&iacute;a son abundantes, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han sido progresivamente reemplazadas por motocicletas y coches. No obstante, los veh&iacute;culos de dos ruedas siguen siendo muy habituales en sus variantes de tracci&oacute;n por simple pedaleo o mediante un motor (el&eacute;ctrico o de explosi&oacute;n). La bicicleta o la motocicleta es un objeto casi ic&oacute;nico en la cultura popular china, desde su uso como simple elemento de paseo hasta como puntal b&aacute;sico de muchos negocios (taxis, mensajeros, chatarreros o transporte de los m&aacute;s variados materiales). Recorriendo las calles, es f&aacute;cil encontrar curiosos ejemplos de la combinaci&oacute;n de estos tres elementos: bicicleta o motocicleta, conductor y/o pasajero/s, mercanc&iacute;a transportada. Lo que sigue es una relaci&oacute;n de algunas de estas combinaciones. Podr&iacute;an ser ilustradas por im&aacute;genes pero la c&aacute;mara no siempre esta a punto. Ah&iacute; va la selecci&oacute;n: china comiendo con palillos encajada delante de su chino en la moto, china sentada detr&aacute;s con 2 chinitos colgados como fardos de ambos brazos, chinito de pie en el hueco entre su padre y el manillar, chinito sentado en una banqueta detr&aacute;s del manillar delante de su padre, moto transportando carga de poliexp&aacute;n 10 veces mayor en volumen que el transporte, bicicleta remolcada por moto por acoplamiento manual (es decir la china en la bicicleta sujetaba con una mano el manillar y con la otra se agarraba a la trasera de la moto), china con motocicleta saliendo del ascensor, motocicleta aparcada en rellano acompa&ntilde;ada de mont&oacute;n zapatos (los vecinos del propietario de la moto discretamente suelen dejar un platillo con incienso quem&aacute;ndose&hellip;), chino acuclillado detr&aacute;s del manillar y delante del conductor, chino en motocicleta conduciendo con una mano mientras la otra sostiene un paraguas (abierto), chinito incrustado entre chino y china en motocicleta, chino conduciendo con casco de obra, chino conduciendo con casco de marine, chino conduciendo con casco nazi&hellip;</span></span></p>]]></description><pubDate>Tue, 11 Nov 2008 16:10:00 +0000</pubDate></item><item><title>SHANGFERMIN</title><link>https://anlomaro.blogia.com/2008/071301-shangfermin.php</link><guid isPermaLink="true">https://anlomaro.blogia.com/2008/071301-shangfermin.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">S&iacute;. Shangferm&iacute;n. No he ido nunca a unos Sanfermines en Pamplona (y es algo que me habr&iacute;a gustado hacer) pero he ido a los que se organizan en Shanghai. S&iacute;, s&eacute; que la cosa tiene narices, pero es lo que hay. Una pe&ntilde;a navarra organiza desde hace varios a&ntilde;os una fiesta cuando en el calendario toca el chupinazo. Vale que no hay encierros ni el desmadre propio de la fiesta en Pamplona, pero por lo dem&aacute;s la cosa est&aacute; muy bien: vino, cerveza, sangr&iacute;a, tortilla, paella, chorizitos a la sidra, gazpacho&hellip; hasta chistorra. Un navarro, ya mayor el hombre, me coment&oacute; que &eacute;l y los que le acompa&ntilde;aban hab&iacute;an pasado parte del &ldquo;material&rdquo;, hasta 8 kg, por la aduana china.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">Al Shangferm&iacute;n hab&iacute;a que acudir de blanco riguroso. La organizaci&oacute;n se encargaba de proporcionar la faja y el pa&ntilde;uelo rojo. En seguida la bota circul&oacute; hasta que el blanco dej&oacute; de ser blanco. Una banda tocaba en directo temas espa&ntilde;oles para espa&ntilde;oles, porque la verdad, apenas se ve&iacute;a alg&uacute;n anglosaj&oacute;n extraviado o la novia china de alguien.&nbsp;En alg&uacute;n momento&nbsp;se pod&iacute;a&nbsp;</span><span style="font-family: Times New Roman;">llegar a pensar que uno se encuentraba de marcha en Espa&ntilde;a. Supone un respiro, en medio de un ciudad tan enorme como Shanghai, con tanta variedad de gentes, encontrar ese peque&ntilde;o momento de recuerdo del hogar.</span></p>]]></description><pubDate>Sun, 13 Jul 2008 12:38:00 +0000</pubDate></item><item><title>CADA CHINO A LO SUYO Y SIN ENFADARSE</title><link>https://anlomaro.blogia.com/2008/051801-cada-chino-a-lo-suyo-y-sin-enfadarse.php</link><guid isPermaLink="true">https://anlomaro.blogia.com/2008/051801-cada-chino-a-lo-suyo-y-sin-enfadarse.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">Los chinos son muchos, y en ciudades como Shanghai viven y se desplazan muy apretados. Si lo primero o lo segundo (imagino que ambas cosas) determinan<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>alguno de sus comportamientos, todav&iacute;a no lo tengo muy claro.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">Sea el caso del metro. De acuerdo que siendo un transporte r&aacute;pido y econ&oacute;mico resulta muy popular, lo que hace que se aprieten dentro de los vagones todo lo que d&eacute; de si el contener la respiraci&oacute;n. Pero los constantes intentos de acceso en tromba al interior de un vag&oacute;n en el que objetivamente no cabe nadie ni nada m&aacute;s superan mi entendimiento.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">O los talleres de bicicletas: un portal, una caja de herramientas y un cacho de acera. Da igual que la acera tenga un metro de ancho, el &ldquo;taller&rdquo; la invade, o la empuerca con tornillos, cadenas y&nbsp;grasas, de tal forma que hay que bajar a la calzada, exponi&eacute;ndose a veh&iacute;culos de 2 y 4 ruedas. Algunos de los cuales circulan sin luces, aunque sean las 11:00 de la noche. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">El respeto por las normas de circulaci&oacute;n: &iquest;por qu&eacute; no saltarse un sem&aacute;foro rojo o atravesar un paso de cebra por en medio de los peatones que lo cruzan?, &iquest;por qu&eacute; no circular por la acera en bicicleta o motocicleta? &iquest;por qu&eacute; no girar 180&ordm; aprovechando el hueco de una mediana para cambiar de sentido?</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">Todo esto, y m&aacute;s, lo hacen sin, aparentemente, molestarse entre si. Aun no he presenciado ninguna discusi&oacute;n por un mal empuj&oacute;n en el metro, o por verse casi arrollado por un taxi en un cruce o una bicicleta en una acera.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">Parece imponerse el siguiente razonamiento: a mi no me perjudica, entonces tampoco a los dem&aacute;s&hellip; y cada uno (chino) lo asume con total naturalidad e indiferencia.</span></p>]]></description><pubDate>Sun, 18 May 2008 13:39:00 +0000</pubDate></item><item><title>COMO ALGUNOS CHINOS ENCUENTRAN PAREJA</title><link>https://anlomaro.blogia.com/2008/051201-como-algunos-chinos-encuentran-pareja.php</link><guid isPermaLink="true">https://anlomaro.blogia.com/2008/051201-como-algunos-chinos-encuentran-pareja.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times;">Hoy hablaremos de la secci&oacute;n de relaciones en versi&oacute;n china. M&aacute;s all&aacute; de los anuncios&nbsp;en peri&oacute;dicos o revistas&nbsp;buscando pareja, o de las p&aacute;ginas web, en China (al menos en Shanghai) existe otra alternativa. Son los padres los que buscan "colocar" a sus hijos, ignoro si con su conocimiento y consentimiento.&nbsp;Me hab&iacute;an hablado de esta costumbre, pero hasta&nbsp;hace poco, y por casualidad, no me top&eacute; cara a cara con ella.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times;">En un parque que hay en People&acute;s Square, los padres se reunen en una especie de mercadillo donde el producto expuesto son sus hijos e hijas en edad de casamiento.&nbsp;Cuelgan de los arbustos, o apoyan contra las paredes o los muestran ellos mismos, carteles donde exponen datos sobre la edad, altura, peso, tel&eacute;fono, profesi&oacute;n y sueldo de su hijo/hija. Parece haber indicaciones de la edad requerida a la posible pareja. Imagino que tambi&eacute;n habr&aacute; alguna nota sobre aficiones. A veces hasta hay fotos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times;">Se ve que en China, en las ciudades, cada vez m&aacute;s la gente se dedica por completo a su trabajo y no le queda tiempo para otras cosas. Las otras cosas son el matrimonio, que para los chinos es una instituci&oacute;n casi sagrada. O lo era, pues tradicionalmente siempre se consider&oacute; que las dos cosas m&aacute;s importantes en la vida eran tener un trabajo y tener una familia. As&iacute; que los padres, cuando el hijo o la hija no se les casan, dan nietos, o simplemente no se les van de casa, deciden tomar cartas en el asunto.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times;">Lo dicho, la gente se pasea por el parque mencionado, mirando aqu&iacute; y all&aacute;. Los "vendedores", en general, no ponen mucho entusiasmo en vender el "producto". Alguno llega con paso cansino, saca el cartelito y se sienta al lado a echar el rato. A veces parece que se entablan negociaciones&nbsp;(entre los padres, pues los usuarios finales de la mercanc&iacute;a no se pasean por all&iacute;).&nbsp;Supongo que todo esto no es m&aacute;s que una adaptaci&oacute;n urbana de la costumbre de los matrimonios concertados.</span></p>]]></description><pubDate>Mon, 12 May 2008 04:46:00 +0000</pubDate></item><item><title>DE CENA</title><link>https://anlomaro.blogia.com/2008/050801-de-cena.php</link><guid isPermaLink="true">https://anlomaro.blogia.com/2008/050801-de-cena.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">Hace unos d&iacute;as hubo cena de compromiso. La due&ntilde;a de la nave que tenemos en alquiler nos invit&oacute; a mi colega espa&ntilde;ol, a otro compa&ntilde;ero chino como int&eacute;rprete y a mi. Nos acompa&ntilde;aban tambi&eacute;n unos amigos (chinos) de ella. Gente de pasta todos ellos. Restaurante caro en plena zona donde una tienda es Gucci, la siguiente Rolex, la siguiente Armani y as&iacute; sucesivamente&hellip; </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">La cena consisti&oacute; en casi veinte platos, ya que las comidas chinas suelen consistir en el picoteo de varios platos. Y para resaltar la importancia de una ocasi&oacute;n, cu&aacute;ntos m&aacute;s platos mejor. De hecho en la celebraci&oacute;n del a&ntilde;o nuevo uno de los puntos importantes es la comida: se trata de preparar la mayor cantidad posible de platos y, si puede ser, complicados para atraer la buena suerte.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">20 platos, m&aacute;s o menos, regados con cerveza (un camarero estaba pendiente siempre de rellenar el vaso). Y la anfitriona que se empe&ntilde;a en sacar vino. Y saca 2 botellas. No pude apreciar (ser&eacute; sincero, no consigo recordar&hellip;) qu&eacute; vino. Pero era muy bueno y seguramente caro, muy caro (por si s&oacute;lo, ya sin contar lo que se encarece aqu&iacute; el vino, sea bueno o malo). Vale, cerveza, mucha, y vino, pues casi tambi&eacute;n. Estos chinos no suelen apreciarlo demasiado. De hecho, los que estaban con nosotros le segu&iacute;an haciendo m&aacute;s caso al t&eacute; caliente que al buen caldo que nos hab&iacute;an servido. Pero la anfitriona y una de sus amigas hicieron los honores. Varios brindis y algunos &ldquo;kampai&rdquo; (brindis que exige apurar la copa) y nos fuimos entonando. Sobre todo la mencionada amiga, que con 4 palabras de ingl&eacute;s que sab&iacute;a, y la ayuda de nuestro colego chino como interprete, nos fue amenizando la cena. Por ejemplo: se hab&iacute;a comprado coche y al poco de sacarlo del concesionario (el mismo d&iacute;a o al d&iacute;a siguiente) le dej&oacute; tirada. Como no sab&iacute;a cu&aacute;l era el problema, recurri&oacute; a alguien que pasaba por all&iacute;, que inmediatamente descubri&oacute; la aver&iacute;a: se hab&iacute;a quedado sin gasolina. El coche en cuesti&oacute;n es un Mercedes CLS500 en el cual luego nos fuimos a tomar unas copas (mientras tanto y mientras segu&iacute;a bebiendo la tipa hac&iacute;a gestos de que no deb&iacute;a beber, que ten&iacute;a que conducir, que la polic&iacute;a la iba a esposar&hellip;).</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">Las copas: en un bar de la planta 39 del Hilton. El lugar era de pel&iacute;cula, con una impresionante vista nocturna de los rascacielos iluminados. Y tal cu&aacute;l nos sentamos encima de la mesa aparecieron dos botellas de Jack Daniells y Baileys (&ldquo;guait chocolait&rdquo; repet&iacute;a la espabilada conductora una y otra vez) y un cubitera rebosante de hielo. Por supuesto, cualquier descenso en el nivel de alcohol en nuestras copas (con el consiguiente aumento de dicho nivel en nuestra sangre) activaba autom&aacute;ticamente una operaci&oacute;n de reposici&oacute;n de la anfitriona.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">Completando el ambiente en el local actuaba una banda guiri. Bastante buenos tocando y cantando. Una de las canciones que atacaron consisti&oacute; en un popurr&iacute; latino y, juro que no pedimos nada, pero en &eacute;l son&oacute;: &iexcl;POROPOMPOOON-POROPON-POROPONPERO-PERO-POROPOM-POROPOMPERO-PERO! (tambi&eacute;n &ldquo;Caballo de la sabana&rdquo;, pero ya se sabe que a Julio Iglesias se le supone m&aacute;s internacional que a Manolo Escobar). Y la pelirroja que lo cant&oacute; no lo hizo mal;&nbsp;<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>bien de acento, aunque, claro, sin &ldquo;pasi&oacute;n espa&ntilde;ola&rdquo;. No hicimos los coros: para qu&eacute; estropear pat&eacute;ticamente el momento.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman;">As&iacute; fue transcurriendo la noche, hasta no muy tarde, y conteniendo la sed de bourbon, pues el d&iacute;a siguiente era&hellip; martes.</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 08 May 2008 04:59:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
